Alas
infinitas en las que no cabe miedo, impurezas, tristeza e inseguridad. Oxigenan
los pequeños huesos, la virginidad latente, regalando paz y bienestar.
Tóxico Sol y
Luna ininterrumpidamente y como si de un bucle se tratara, arremete en las
calmadas y cristalinas aguas ofreciendo un espectaculo de vida.
La inocencia
se vuelve tirana por unos míseros valores, enseñanzas de elogio, pero casi nada
correspondidas, bajo el manto de la mirada de los marchitos días.
Bebiendo agua
de manantial la pureza me domina, teniendo el manto en mi mano, la fuerza a
veces sombría , aunque lejanos parientes, viviendo me querrían.

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