Ruidos de viento azotando la inmensa marea de sueños, cruzando descalzo
de un lugar a otro, con ropajes estrechos y coloridos, con el fresco en
cada pisada ofrecida en la incandescencia de aquel haz de luz, que
ofrecía el diferente conductor de aquel lugar.
El cabello iba a su antojo, la dentadura ofrecía unos detalles
imperceptibles a los que allí podrían estar, y unas bolsas llenas de
saciante vida, apoyaban en cualquier superficie erguida.
Luces de vida iban marchitando, para ofrecer otro espectáculo sin igual,
deseado desde hace largo tiempo, y al que le restaba horas. Luego
llegaría un esplendor, que seguro iba a fortalecer el día y borrar el
chirriante ocaso de horas pasadas!
El adelanto de 2 agujas, cubrió mi cuerpo del ropaje perfecto para
seguir el camino, y volver a presionar la huella del tiempo dejando
atrás un hermoso arcoíris de Paz y serenidad.
Armadura encajada de gran gramaje, pero de fácil articulación, pues
bagaje sin censura, para oídos ciegos y estrechas fisuras, pues el paso
del viento hizo de las suyas, dejando zarandeando el estrecho
vínculo que ahoga la alegría, y ensordece la juventud que en nosotros
habita.
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